Un atlas zoológico interactivo que analiza los hábitos de caza nocturna, el marcaje territorial y la estructura de las madrigueras de comadrejas, martas y tejones en los bosques templados. Un recurso didáctico para ecólogos y naturalistas.
Explorar el primer estudio de campoObservaciones de Mustela nivalis en hayedos: patrones de caza, acecho y captura de micromamíferos bajo luz roja.
Señales químicas de Martes martes en bosques mixtos: glándulas odoríferas, puntos de frotamiento y renovación de marcas.
Cartografía de tejoneras bajo raíces de robles: cámaras, túneles, orientación y microclima interior.
Beneficios concretos para el ecólogo de campo al aplicar el perfil PM-S en pequeños carnívoros.
El uso de cámaras de fototrampeo con sensor infrarrojo permite registrar el acecho de la comadreja en hojarasca densa sin alterar su conducta. Obtienes datos fiables sobre frecuencia de captura y horarios de actividad.
Identificar los puntos de marcaje de la marta —troncos, rocas y ramas bajas— te permite delimitar territorios sin necesidad de captura. El patrón de frotamiento revela la red de comunicación activa del bosque.
El mapeo de tejoneras bajo raíces profundas muestra la estabilidad térmica y la humedad que protege a las crías. Conocer la orientación de las entradas ayuda a predecir el uso estacional de la estructura.
Al registrar la frecuencia de renovación de marcas olorosas, puedes estimar la densidad de martas en un área sin interferir en su jerarquía. Los datos de campo muestran una menor tasa de enfrentamientos directos.
Las cámaras nocturnas diferencian los patrones de caza de la comadreja y el turón en el mismo sotobosque. Esto permite estudiar la superposición de nichos y la partición de recursos sin marcaje ni captura.
El perfil PM-S se basa en observación remota y rastreo con luz roja, minimizando la perturbación del hábitat. Obtienes series temporales largas sin necesidad de manipular a los ejemplares.
El Perfil de Monitoreo Silvestre (PM-S) se centra en la observación directa del comportamiento de pequeños carnívoros en su hábitat natural, sin interferencias de laboratorio ni modelos teóricos.
A diferencia de los estudios en cautividad, nuestras observaciones se realizan en bosques templados reales, documentando los desplazamientos de comadrejas y martas durante la noche. Cada dato proviene de fototrampeo y seguimiento con luz roja, no de simulaciones.
Analizamos el marcaje químico en troncos y rocas, identificando las glándulas odoríferas implicadas y la frecuencia de renovación. Este enfoque permite comprender la territorialidad sin recurrir a collares GPS ni a la captura de ejemplares.
El mapeo de tejoneras bajo raíces profundas revela la estructura de cámaras y túneles, así como el microclima interior. Esta información es clave para entender la cría y la protección frente a depredadores, algo que los modelos por ordenador no pueden replicar.
Confían en este recurso
Cada bloque incluye material didáctico, guías de rastreo y acceso a datos de seguimiento de especies.
Para naturalistas que comienzan con el monitoreo de pequeños carnívoros.
Enfoque en señales olfativas y comportamiento territorial de la marta.
Estudio detallado de la arquitectura subterránea del tejón.
Respuestas claras sobre el trabajo de campo con comadrejas, martas y tejones.
El otoño y el invierno ofrecen menor cobertura vegetal en el sotobosque, lo que facilita la detección de huellas y excrementos. Además, la actividad de caza de Mustela nivalis aumenta durante las noches sin luna llena, cuando los micromamíferos se desplazan con más confianza.
Las martas (Martes martes) depositan secreciones de sus glándulas anales sobre troncos rugosos y ramas bajas, a menudo combinadas con orina. Las marcas frescas tienen un olor almizclado característico y suelen aparecer en cruces de senderos o cerca de árboles frutales silvestres. Con una linterna de luz ultravioleta se pueden localizar restos de orina que brillan débilmente.
Las madrigueras de Meles meles pueden alcanzar entre 1,5 y 3 metros de profundidad, con túneles que se extienden hasta 15 metros desde la entrada principal. Las cámaras de cría se sitúan en la zona más profunda, donde la temperatura se mantiene entre 8 y 12 °C incluso en invierno. La orientación de las entradas suele ser sur o sureste para aprovechar la insolación.
No es imprescindible, pero resulta muy útil para registrar actividad nocturna sin interferir en el comportamiento. Para un estudio básico basta con el rastreo de huellas sobre barro o nieve, la recogida de excrementos y la observación directa con linterna de luz roja desde una distancia prudente. Las cámaras ayudan a confirmar horarios de paso y uso de madrigueras.
Evitar la entrada durante el día si hay crías (entre febrero y mayo) para no estresar a la hembra. Usar guantes al tocar cualquier elemento del interior y no introducir luces potentes que alteren el microclima. Lo más seguro es limitarse a observar las entradas desde al menos 10 metros y registrar la actividad con una cámara de fototrampeo colocada en un árbol cercano.
Cada registro de caza, marcaje o madriguera ayuda a construir mapas de distribución y densidad de pequeños carnívoros en bosques templados. Esa información es clave para diseñar corredores ecológicos, evaluar el impacto de la fragmentación del hábitat y ajustar planes de conservación. Los datos de campo de aficionados y ecólogos locales complementan los censos oficiales y mejoran la precisión de los modelos de población.